
El fin de semana pasado llevamos a mis hijas al teatro a ver "la historia de una gaviota y el gato que le enseñó a volar". Es una historia sencilla, con música,atractiva para los niños y a mi en lo particular me gustó mucho.
Se trata de una gaviota que cae en una mancha de petroleo y con sus últimas fuerzas llega al puerto donde el gato Zorbas, antes de morir la gaviota pone un huevo y le hace prometer al gato que cuidará a su polluelo y le enseñará a volar¡¡.
El gato acepta esta responsabilidad y poco a poco va aprendiendo a amar a este polluelo tan diferente a él...
Al crecer la gaviota se siente más gato que ave y por supuesto no quiere volar, las técnicas de vuelo extraídas de la enciclopedia no sirven de nada. Como último recurso Zorbas recurre a un poeta quién le enseña a volar con las palabras.
En una noche de tormenta Zorbas le lee un poema a su avecita y a pesar de que le gustaría que no se fuera la insta a dejarlo, despúes de todo.... sólo sabe amar quién deja volar.
En nuestra vida muchas veces debemos dejar volar, volar hacia la independencia, hacia un mejor rumbo, hacia otra etapa de la vida, otras tantas tantas ha sido a nosotros a quién nos han instado a volar.